Archivo de la categoría: Eva

Eva

Dinero


Hueles a vino y rosas,

a borrachera y espinas.

Contagias

a quien por ti espera.

Sabes a amarga sal,

a claro de luna roto,

a amor,

creo que muy poco.

Como el amarillo del sol

brillas,

como el negro del carbón

tiznas.

Del mundo eres el rey,

aunque nos seas más

que un pedazo de papel.

Retiro


Como silencioso invierno,

caminito pa el infierno.

Revolución por bandera,

nunca nada en la nevera.

Su mísero hogar el mundo,

se sentía vagabundo.

alguien sesgó su camino,

Sin testigos, ni ventanas,

con el alma acurrucada,

tal vez cosa del destino,

y sentenció así su retiro.

Poco más


Se me escurrió el amor de las manos,

como se escapa del reloj la arena;

lenta e irremediablemente.

Se confundió con la arena del mar.

La próxima marea lo traerá,

o quizás no.

Marioneta


Andaba trayectos cortos,

leía poemas sencillos,

cosía ojales para botones pequeños,

dormía tranquila en colchones mullidos.

De vez en cuando saltaba, cantaba.

Lo que más le gustaba era reír,

mirar el mar desde la ventana

e inventar bellas historias

y plasmarlas en papel.

Un día comprendió que no era lo que quería,

¿quizás sus hilos los movía otro?

¿por qué no cambiar?

Así que cortó sus hilos,

y decidió no esperar más.

Se marchó a descubrir nuevos caminos,

nuevos botones,

nuevas canciones,

a dormir en otros colchones

y a vivir bellas historias en lugar de escribirlas.

Sin inscripción alguna


La vida pasa caminando despacio,

a veces incluso de puntillas,

como para no molestar.

Algunos incluso la olvidan,

no se percatan de su sublime presencia.

Como una piedra transparente,

ingrávida, sin inscripción alguna.

Camino


Las farolas ciegas acompañan mi camino,

el silencioso canto de los grillos lo ameniza.

No es el principio ni el fin,

solamente camino, pasos, vía.

Blanco y negro, negro y blanco

no existiría el uno sin el otro.

Amanece la noche y anochece el día.

Una cosa te lleva a la otra

y la otra siempre te muestra la una.

Yo sin ti no sería y espero que tú,

sin mí, tampoco seas.

Pérdida


He perdido el rumbo, el mundo y me hundo

en un abismo de matices grises y negros.

En su ciega profundidad intento buscar

la luz escarchada de tus ojos.

Vana pretensión que dibuja un deseo transparente,

de hallar aquello que no supe en su día velar.

¿quién gana?


Sólo para decirte

que querría complacerte,

olvidarme ya del cielo

y que oigas: no te quiero.

Punto aparte.

(Y que los días caminen

y que las horas no duerman,

mientras el mar respire.)

Perdóname,

ya me resista o me niegue,

me empeñe o me zafe,

lo seguro en esta hazaña,

es el fracaso quien gana.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Eva